| La historia negra de Elliot Abrams en Latinoamérica, y la lucha por la justicia |
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| Written by Cyril Mychalejko, Traducido por Marybeth Stocking |
| Wednesday, 15 February 2012 19:05 |
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“Mientras los desaparecidos estaban muertos, estos niños estaban vivos, y este fue, en cierto modo, el problema humanitario más grave”; esto fue lo que leyó Abrams de su cable, en la declaración que brindó mediante videoconferencia ante un tribunal federal en Buenos Aires. Pero sus palabras no disuadieron al Departamento de Estado, que en ese momento concedió a la Argentina un certificado en el que se indicaba que la situación de los derechos humanos en ese país estaba mejorando.
Mientras tanto, Argentina no es el único país latinoamericano que está afrontando su pasado sangriento, y Abrams también desempeñó un papel en esas atrocidades de Estado. En Guatemala, Efraín Ríos Montt está siendo juzgado por genocidio y crímenes de lesa humanidad. Ríos Montt, un general evangélico que gobernó Guatemala en 1982 y 1983, después de tomar el poder mediante un golpe del Estado, era un estrecho aliado de Washington que recibió entrenamiento en la infame “Escuela de las Américas”. A Montt se lo acusa de ser el responsable de “1771 muertes, 1400 violaciones de derechos humanos, y el desplazamiento de 29000 indígenas guatemaltecos”. Reagan, con la ayuda de Abrams, no sólo ocultó, sino que además instigó, los crímenes de guerra y el genocidio en Guatemala. Por ejemplo, Reagan viajó a Guatemala en diciembre de 1982 para declarar que Ríos Montt estaba recibiendo una “acusación falsa”, mientras que alababa “los esfuerzos progresistas” del dictador y su dedicación en pos de la democracia y la justicia social. Pocos días después de la visita presidencial de Reagan, el ejército guatemalteco masacró a 251 personas en Las Dos Erres, entre ellas, mujeres y niños.
Lamentablemente, mientras Latinoamérica busca reconciliarse con su pasado indeseable para forjar un futuro más justo y humano, los Estados Unidos arremeten ciegamente, y nunca miran hacia atrás. Los medios de comunicación estadounidenses están desperdiciando una oportunidad excelente para utilizar la carrera de Abrams como vehículo de examen y reflexión sobre la historia sangrienta y bárbara de los Estados Unidos en el hemisferio. Uno podría argumentar incluso que debería haber un Comité de la Verdad en los Estados Unidos. Sin embargo, debido a la ignorancia premeditada y la impunidad institucionalizada, es posible que Abrams, descrito por el Philadelphia Inquirer en un raro momento de claridad editorial, en 2001, como una “persona fraudulenta y engañosa que mima a los tiranos latinoamericanos” y un “vendedor impenitente de mentiras”, resurja en Washington como miembro del consejo nacional de seguridad del presidente George W. Bush y como asesor informal del presidente Barack Obama. En 2009, cuando le preguntaron si se disculparía por el papel de la CIA en el golpe de Estado chileno de 1973, Obama dijo: “Me interesa ir hacia adelante, no mirar hacia atrás. Pienso que los Estados Unidos han sido una enorme fuerza positiva para el mundo”. Si no queremos que la historia se repita, el presidente y los ciudadanos estadounidenses necesitan volver a pensar, y revisar su historia para que la justicia pueda avanzar. Cyril Mychalejko es editor de www.UpsideDownWorld.org. |







Elliot Abrams, un antiguo funcionario de alto rango del Departamento de Estado durante la década de 1980, declaró la semana pasada que el Gobierno de Reagan estaba al tanto de los robos sistemáticos de bebés pertenecientes a activistas de la democracia asesinadas o encarceladas cometidos por la junta militar de Argentina, y de la posterior entrega de los bebés a familias de derecha amigas del régimen.
Alan Iud, abogado de las
En otro caso reciente, el presidente de El Salvador, Mauricio Funes, se disculpó y pidió perdón por la masacre de